Corriendo contra el reloj

Despu√©s de haber sobrevivido a la noche tan infernal, empec√© a hablar con Llu√≠s sobre la posibilidad de poder llegar a tiempo o no en el estadio en Carrow Road para el descanso del partido. Sab√≠a que pod√≠a llegar a Norwich, pero despu√©s de tantos problemas y el hecho de que hab√≠a corrido por la noche a un paso incre√≠blemente lento, tem√≠a que a lo mejor no iba a llegar a la hora prevista. √Čl me asegur√≥ de que si consegu√≠a subir mi ritmo y mantenerlo los 50 km m√°s que quedaban para cumplir los 315 km, iba a poder llegar a tiempo.
Pero quer√≠a m√°s aun ‚Äď quer√≠a llegar un poco antes para poder evitar el estr√©s tremendo de no saber si llegar√≠a o no. Llu√≠s me dijo a qu√© ritmo ten√≠a que kilometrar ‚Äď un ritmo que bajo circunstancias normales ser√≠a muy relajado, pero con la agotada que estaba me parec√≠a muy fuerte.
A pesar de esto, busqu√© dentro de m√≠, y encontr√© la fuerza que necesitaba ‚Äď hice lo que intento hacer siempre ‚Äď intent√© hacer lo mejor que puedo. Encontr√© mi excelencia personal. Mientras fuera capaz de correr m√°s fuerte lo iba a hacer, no importaba lo agotada que estuviera, ni del dolor que sintiera. Sub√≠ mi ritmo y luch√© por mantenerlo.

Las pr√≥ximas horas, mientras la gente que me segu√≠an por Internet dec√≠an que ya lo hab√≠a conseguido, que era pan comido, eran momentos dur√≠simos para m√≠. Kilometraba por la A11 una autov√≠a bastante peligrosa, con Llu√≠s detr√°s de m√≠ anim√°ndome lo m√°ximo posible. Luchaba todo el tiempo para mantener el ritmo, con mi ojo constantemente en mi reloj, controlando mi velocidad. Fue una lucha que sigui√≥ desde el amanecer hasta pasado medio d√≠a ‚Äď y no tuvo ni un momento de alivio. Si hubiese bajado mi ritmo, me hubiese arriesgado de no llegar a tiempo.

Los detalles estar√°n en el libro, pero hay que decir aqu√≠ que el largo camino hasta Norwich acab√≥ igual que hab√≠a empezado y sido durante todo el reto ‚Äď como un verdadero ejemplo de trabajo en equipo. La polic√≠a nos dio permiso para que la furgoneta me siguiera a mi velocidad, por temas de seguridad, as√≠ que durante los √ļltimos 30 km Mark tuvo que conducir a unos 7 kil√≥metros por hora con su pie cerca del freno para poder parar cada vez que paraba yo.

Durante los √ļltimos 17 km, sub√≠ mi ritmo m√°s aun y empec√© a correr fuerte. Fue la cabeza conduciendo el cuerpo, kilometraba sin pensar en el dolor o el agotamiento, solo en llegar lo antes posible. Solo bajaba mi ritmo cuando golpes de mareo amenazaban a hundirme.

Frank estaba ya en la bici, y se hab√≠a animado mucho al verme hacer este cambio de mi chip. El me ha visto haciendo esto en varios retos, sacando una fuerza escondida hac√≠a el final, y hab√≠a esperado que lo har√≠a tambi√©n esta vez. Yo corr√≠ esforz√°ndome al m√°ximo, la m√ļsica a tope, con Frank detr√°s de m√≠ cantando, chillando y anim√°ndome contra el ruido de tr√°fico.

La gente pasando en los coches también me animaba, parece que ya habían escuchado algo del desafío. Cada apoyo me ayudaba un poco más.
La ruta salió bastante más larga del previsto, y el equipo había decidido pararme cuando llegara a los 315km, para no hacerme correr más de lo que pedía el desafío oficial.


Así que allí en las afueras de Norwich, hice mi primera llegada, celebrado en equipo con el tráfico pasándonos por la carretera. Lo había conseguido! Junto con Frank, Mark y Lluís había completado mis 315 km y todavía tenía suficiente tiempo para llegar al Foodbank de Norwich y de allí ir al estadio…

8 comentarios para “Corriendo contra el reloj”

  • vilaprat:

    El esfuerzo para mantener el ritmo fue tit√°nico!

    Para hacerse una idea, hay que decir Рya lo ampliará¡s en el libro Рque en un momento dado me dijiste que lo estabas dando todo y no podí­as mantener el ritmo. Entonces te dije que miraras bien por donde estabas corriendo, llevábamos kms de falso plano, con una subida constante, de las que te rompen las piernas y te dejan sin fuerzas. Si encontrarte esto en una media maratón o una maratón es garantí­a de pasarlo mal y no poder hacer una buena marca, cuando se llevan 298 km en las piernas, con más de 12.000 metros de desnivel acumulado, es realmente una auténtica tortura.

    Pero a parte de tus piernas y tu mente, la garganta de Frank fue de gran ayuda. Estuvo casi dos horas animando, gritando y cantando!!!! Increí­ble!!!!

    Lo de Mark es para ponerlo en el libro Guiness. Casi 60 horas sin dormir, a 7 km/h en una furgoneta, en una carretera casi recta, atravesando colinas, con un paisaje casi mon√≥tono (prados y granjas de cerdos en libertad) sin dormirse!!!! … Que gran tipo!
    T√ɬļ, Frank y yo es normal que hagamos este tipo de cosas, estamos algo locos – pero de locura buena – Mark es una persona normal, seria y respetable! Un aut√©ntico gentleman. Suerte que contamos con su ayuda, no me imagino ni por un momento, a mi en el volante de la furgoneta en las carreteras inglesas!

    No hay dolor!
    No hay cansancio!
    A Kilometrar!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  • Quim:

    He leído tu entrada de hoy y me he quedado 5 minutos delante de la pantalla y el teclado, bloqueado y con la mete perdida en lo que acababa de leer, intentando poder entender cómo se puede sufrir tanto y cómo se pueden sacar fuerzas para seguir adelante. Sin duda, una lección de excelencia: chapeau Alex.

  • Alex:

    Gracias Quim! Estupendo ver a ti y a Anna el viernes!

  • Wifi:

    Me dejas sin palabras. Solo decirte que al leerte se siente una emoción especial. Enhorabuena y a kilometrar.

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