En la luz cruel del dĂ­a

El amanecer subió mis ánimos, pero tambien nos trajo la realización de que no tenía ya el margen tan amplio que había tenido el día anterior. Habíamos perdido mucho tiempo con las problemas de la ruta, y esta situación no mostraba señales de poder cambiar.

Mientras corría con Vilaprat a mi lado en la bici, hablamos de estrategia. Yo tenía que subir mi ritmo algo, y el equipo tenía que intentar prevenir mas retrasos con el recorrido – aunque tenía dudas sobre si eso iba a ser posible. La verdad es que tenía muchas dudas de que si iba a poder llegar a tiempo o no, no era nada de seguro de que si iba a poder correr los 315 kilómetros para llegar al descanso del partido el sábado. Esta preocupación iba a plagar durante todo el día y la segunda noche, e iba a continuar hasta casi llegar a Norwich el sábado. Empezaba a convertirse en un desafío de verdad…

Eso significa que desde ese momento tenía que correr bajo un estrés intenso, encima de todas las otras problemas. Lo bueno era que había sobrevivido el frío de la noche bastante bien. La ropa de la tienda Distance me había servido bien, y fue yo que sufrí menos del frío – el equipo lo pasó bastante mal.

Una sorpresa muy bienvenida cortó el estrés, cuando un amigo de mi escuela nos encontró por la carretera. Eamonn Canning había salido en coche para buscarme, y su visita me dio el subidón que necesitaba para poder subir mi ritmo.

Conseguí mantener ese ritmo durante varias horas – luchaba por carreteras que se hacía mas y mas peligrosas, y por subidas eternas. La ruta bastante llana de la noche se había convertido de nuevo en toboganes brutales, y me encontré luchando para subir las cuestas. Las bajadas no me ayudaron mucho, como fueron allí donde tenía que apretar mi ritmo mas para compensar de las subidas – tenía que correr fuerte para no seguir perdiendo tiempo.

Mi glúteo izquierdo empezó molestarme de nuevo. Había parado para un masaje rápido por la noche y tuve que parar otra vez al medio día. Tras mi masaje de 10 minutos en la furgoneta, mi glúteo y después toda la pierna empezó a ser mas dolorido con cada kilómetro que corría, especialmente en las subidas fuertes. Mi ritmo bajó bastante, igual que mis ánimos, y a la mitad de la tarde estaba de verdad abatida – llorando de vez en cuando del dolor, y menos segura aun de que podía llegar a tiempo para el silbato del descanso en el partido del sábado…

Mas mañana!

Esta hora la semana pasada estaba ya en plena desafío – ahora es estupendo estar escribiendo esto desde mi sofá, sabiendo que esta tarde en vez de estar luchando contra el agotamiento por las carreteras del RU, estaré entrevistada por Moisés Rodríguez en su programa “Conexión TDP” El canal Teledeportes a las 19:30.

¡A kilometrar!

4 comentarios para “En la luz cruel del dĂ­a”

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